Ambientación

La Reserva de Pedro

Pedro, hijo de Amanda, es ingeniero agrónomo y sostiene una convicción profunda: la tierra también educa.
La reserva ecológica que impulsa —y en la que transcurren muchas escenas de esta historia— es el corazón de su proyecto de vida.

Allí conviven la huerta, el trabajo colectivo y un sueño mayor: la creación de una Escuela Agrotécnica.

La reserva no es solo un espacio productivo, sino un territorio vivo, pensado para aprender a habitar sin arrasar.

Se respetan los ciclos naturales, se dejan crecer las plantas que alimentan, se siembran especies nutricias y hospederas. Los mariposarios a cielo abierto forman parte esencial del paisaje: no como atracción, sino como señal de equilibrio.

.Amanda y su familia acompañan este proyecto como se acompañan las decisiones que marcan una vida: sin ruido, pero con compromiso.

En la reserva de Pedro, sembrar es una forma de futuro.

Y la tierra guarda, en silencio, aquello que una madre ayudó a soñar.Porque en la reserva de Pedro, sembrar es también una forma de futuro.

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