En el encuentro entre Argentina- Suiza, el relato de Pablo Giralt ruega al reloj: «Basta, por favor… Basta, por favor…». Quiere que termine el sufrimiento del partido.
En Amanda López, Pedro y Mariana también están diciendo, sin decirlo: «Basta, por favor.» Basta de reproches. Basta de silencios. Basta de miedo. Basta de no saber cómo llegar al otro.
Mientras Giralt gritaba «¡Basta, por favor!», otra historia también pedía lo mismo.




